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Por qué Carolina de Mónaco, princesa de Hannover, y su hermana Estefanía no se hablan: las claves para entender su tormentosa relación

Aunque hay más cosas que las unen (divorcios escandalosos con humillación pública incluida vía Philippe...

Aunque hay más cosas que las unen (divorcios escandalosos con humillación pública incluida vía Philippe Junot y Giannina Facio y Daniel Ducruet y una estriper belga, la trágica pérdida de su madre…) la relación de Estefanía de Mónaco con su hermana mayor, la estilosa Carolina, actual princesa de Hannover, ha estado repleta de tensiones a lo largo de los años. Los años «salvajes» de la juventud de ambas y la distinta manera que tienen de pensar su papel dentro de la familia real monegasca ha marcado la distancia durante décadas. Ahora que sus hijos y su hermano Alberto II de Mónaco han tomado definitivamente el relevo a la hora de protagonizar las portadas de las revistas y captar la atención mediática, ¿han hecho estas dos hermanas las paces?

Cómo era la relación de Carolina y Estefanía de Mónaco

Los cronistas rosas coinciden en un dato: mientras Carolina siempre fue el ojito derecho de Grace Kelly, Estefanía era la debilidad de Rainiero. Tanto es así que el príncipe, famoso por no temblarle el pulso a la hora de enmendar la plana a sus hijos mayores, se mostraba incapaz de tomar represalias contra la benjamina. Buen ejemplo de ello fue cuando Estefanía se escapó del internado al que Grace Kelly la envió para intentar meterla en cintura… y no pasó nada.

La vida durante la niñez y la adolescencia de Carolina de Mónaco no fue tan permisiva. La mayor de los Grimaldi recordaba en una entrevista concedida para la confección de la biografía de su hermano que hasta los 14 años no comió en la misma mesa que sus padres, que se sentía más cercana a la niñera que a sus padres y que el nivel de exigencia que estos colocaban sobre ella y su hermano era excesivo. «Teníamos que estar siempre listos, seguir las órdenes. Éramos demasiado jóvenes. A los 12 años yo estaba exasperada, no quería tener nada que ver con eso«, confesaba.

 

 

Carolina de Mónaco apoyando a su padre en el funeral de madre, Grace Kelly. / gtres

No sabemos si la diferencia de trato de sus padres durante la infancia o la rivalidad y los duelos de estilo inventados por la prensa rosa durante la adolescencia y primera juventud de ambas princesas hicieron mella en la relación entre Carolina y Estefanía. De lo que sí podemos estar seguros es que
el accidente que les arrebató a su madre trágicamente en 1982 lo cambió todo para siempre. El terrible rumor de que Estefanía fue la causante del accidente en el que murió Grace Kelly hizo mella en la opinión pública, la vida de la adolescente y por supuesto, su hermana.

Carolina pasó de la noche a la mañana de ser la juerguista parisina casada por puro capricho con un infiel playboy francés al soporte de su padre en el funeral por su propia madre y la heredera del glamour y las responsabilidades maternas, a pesar de que con el rabillo del ojo podía ver cómo los lazos entre su padre y su hermana se estrechaban aún más. Con la muerte de Grace Kelly, los caminos vitales de las hermanas se separarían para siempre o, al menos, durante una buena temporada y esa separación llevó al distanciamiento y la ausencia de sonrisas y complicidad durante los actos oficiales.

Mónaco: el punto de fricción de las dos hermanas

Tras la muerte de su madre Estefanía se autopimpuso una carrera contrarreloj para huir de su dolor (con momentos surrealistas como su incursión en el mundo de la música), pero Carolina quedó atrapada en el principado dispuesta a convertirse en icono de estilo, madre modelo y esposa fiel al lado de Stefano Casiraghi.

 

 

Mientras Carolina ha asumido el peso de la representación del principado durante años, Estefanía ha hecho todo lo posible por permanecer en un segundo plano. / gtres

Afirman los rumores palaciegos que a Carolina nunca le ha sentado bien la poca disposición de la mujer de su hermano, la princesa Charlène, a ejercer, precisamente de eso, de princesa. Parece que la consorte de Ernesto de Hannover, la mujer obligada a ser perfecta desde muy joven, la empatía no le alcanza para los que buscan excusas y se escaquean de sus deberes como familia real. Ella sabe el precio que hay que pagar por estar en ese balcón saludando al pueblo y lo ha pagado con creces.

De ello habló en una entrevista que concedió al Vogue francés en 2016: «Desde la edad de 14 años hasta los 30, o quizás incluso hasta un poco más tarde, estaba completamente convencida de que todo el mundo me detestaba. Y me decía a mí misma: ‘Si tanto me odian, que me dejen en paz de una vez. Si solo van a decir cosas horribles o crueles sobre mí, que me dejen tranquila. ¡No le he pedido nada a nadie!’. Reconozco que podía llegar a ser bastante agresiva».

Esa «agresividad» no solo es palpable en la frialdad con la que trata a su cuñada, también es extensible a la única Grimaldi que parece que ha conseguido librarse, si no de la mala prensa, al menos sí de buena parte de la agenda palaciega. Afirma la periodista Mábel Galaz que la relación entre Carolina y Estefanía ha estado mediatizada e influida durante años por el «carácter terrible» de la primera y los ataques de esta a su hermana porque no respeta el modo en el que Estefanía ha decidido vivir su vida.

 

Vídeo. Estefanía de Mónaco y su mala suerte en el amor, ¿la maldición de los Grimaldi?

Estefanía, por su parte, ni entiende ni respeta la necesidad de control de su hermana sobre su vida ni sus críticas, al fin y al cabo Carolina también ha tenido su buena ración de escándalos de juventud gracias a Philippe Junot (y de madurez por culpa de Ernesto de Hannover).

Con los años, el matrimonio de Alberto II que le ha quitado el protagonismo de las manos, y el retorno de la hermana pródiga a la agenda oficial del principado, parece que la tensión entre las princesas se ha suavizado un poco… o Carolina se ha dado por vencida. A pesar de la presión que haya podido causar en Estefanía las peleas o desencuentros con su hermana, la ex de Daniel Ducruet nunca se ha considerado una princesa «bling bling» y a día de hoy solo posa en unos pocos actos oficiales a los que acude la familia al completo o para causas que le son afines, como la gala anual benéfica contra el sida que organiza en el principado.

Por su parte, en los últimos tiempos hemos podido ver a Carolina dando una de cal y otra de arena en su relación con Estefanía. Por ejemplo estuvo muy bien cuando este mes de marzo apoyó incondicionalmente a su sobrina Camille Gottlieb, la única Grimaldi que no ocupa ningún puesto en la línea sucesoria del principado, en uno de los pocos actos en el que la hija de Estefanía fue la protagonista: la botadura de un barco.

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Pero no estuvo demasiado acertada cuando le robó el protagonismo a Estefanía en 2015 en la gala anual de Fight AIDS Monaco (gala que la benjamina organiza con tanto esfuerzo) llevando un mini vestido de Lanvin con la imagen de la Venus de Milo desnuda sobreimpreso… lo cual fue interpretado por la prensa internacional como una especie de zasca gráfico a su hermana pequeña.

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