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«Todavía me veo bonito en el espejo»

    «Sobreviví a orgías de diez días, ya no puedo ni con uno». /...

 

 

«Sobreviví a orgías de diez días, ya no puedo ni con uno». / josé ramón ladra

Pancho Céspedes | Cantante

«Lo que hay en Cuba no es una ideología, es una aberración, hay hambre y a la gente se la está reprimiendo de forma inconcebible»

Todo lo que Pancho Céspedes relata hay que traducirlo al cubano. Porque este cantante de Santa Clara sigue siendo cubano de los pies a la cabeza, aunque lleve 30 años fuera de la isla. Ahora ha vuelto a España con una gira de conciertos íntimos que arrancó el 26 de junio en ‘Badajoz Suena’. Un piano y su voz rasgada entonando ‘Vida loca’, ‘Pensar en ti’, ‘Todo es un misterio’… «Me gusta cantar muy desvestido».

– Desvestido y con Marta Sánchez.

– Marta es amiga desde hace tiempo y es el sentido exacto de la humildad. Hay mucha buena química entre nosotros. A la edad que yo tengo es importante tener a mi lado en el escenario a un ser humano de verdad.

– ¿Por qué se refiere a su edad?

– Porque ya tengo 65 años. Pero bien llevados. Todavía me veo bonito en el espejo. Me gusto y me soporto. Lo que uno lleva dentro se proyecta. Y a mí me gusta verme, no mirarme. Viéndome con el alma me encuentro bien. Y algunas mujeres también opinan lo mismo, je, je…

– ¿Qué fue de aquella vida loca, con orgías de diez días y bandejas llenas de cocaína?

– Aquello lo viví y sobreviví. ¿Diez días? Ya no puedo ni con uno. Además, no me interesa.

– ¿Ahora es un señor serio y formal?

– Ay, no me ponga esos motes. Sigo prefiriendo entregarme al placer y al pecado que a la santidad. Lo que soy es más cuerdo. En cuatro años fui reduciendo aquella gordura infernal que yo tenía. Terminaba un concierto y tenían que ponerme oxígeno. Estaba en peligro de muerte. Y mis hijos me caen tan bien que quería disfrutarlos. Cambié de vida. Pero no soy ningún gurú como para decirles a los demás lo que tienen que hacer. Al ser humano le encanta ser religioso. Hay ideologías políticas que son como sectas.

– ¿Se refiere al comunismo que gobierna su isla?

– Eso no es una ideología, es una aberración. Yo hace treinta años que salí de allí y ni me dejan entrar. Desde hace veinte años vivo en Cancún. Antes residí en Miami, pero mis amigos se volvieron muy extremistas y a mí los extremos no me gustan.

– ¿Echa de menos Cuba?

– Sí, pero sigo participando. Ya no ideológicamente sino humanamente, porque en Cuba se está reprimiendo a las personas de una forma tremenda, inconcebible.

– Ahora quizás con Biden…

– Tampoco creo en la política exterior de Estados Unidos, porque no van ahí con bondad. Lo que hizo Obama fue un juego y una mentira. En Cuba hay hambre, literal. Y si dices que tienes hambre te encarcelan. Son unos abusadores.

– Intuyo que no se va a vacunar con la Soberana 02.

– ¿Pero cómo tú le puedes poner a una vacuna el nombre de Soberana? Ya es para sospechar. Y a la otra Abdala, el poema de José Martí, nuestro apóstol. Utilizan los símbolos, no cambian el método. Es lo que más me asombra.

– Confinarle a usted debe de ser misión imposible.

– He dado algunos conciertos en México con la pandemia. Mejor morirse de un virus que de tristeza. Pero somos la especie más obediente, más que los animales amaestrados. Yo no soy negacionista pero ¿cómo sé que la OMS tiene toda la razón por encima de mí, si yo tengo la carrera de medicina completa y el presidente de la OMS no?

– ¿Se le canta al amor de otra manera a partir de los sesenta?

– La pasión y el enamoramiento tienen siempre su perfume. El mío ahora no es tan cítrico, es más amaderado. Ya no me arriesgo. Antes me tiraba al precipicio seguro de que abajo había agua. Ahora bajo poco a poco a comprobarlo.

– ¿Y si hay agua?

– Me gusta proteger a mi pareja. Soy lo más lejano a la discordia entre dos personas. No soporto un tono de voz alto. Y luego para el amor… Mi mente se quedó en los treinta años y por suerte hoy hay pastillas de todos los colores. Cuando eso no funcione, me pondré una bombita que bombee… Porque a mí las mujeres me siguen gustando y no quiero que digan: «Canta bonito pero en la cama es un horror». No, no, ja, ja, ja… Yo antes muerto que desprestigiado.

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